Declarada Monumento Histórico Artístico por decreto de 6 de junio de 1.931, la Catedral Cauriense posee una historia que resulta muy complicada como consecuencia de su compleja y dilatada biografía constructiva. Las turbulencias de los tiempo y la escasez de rentas de la Diócesis, cuyo Obispado es el más antiguo de los actualmente vigentes en Extremadura, fueron causas todas ellas que retardaron considerablemente el proceso evolutivo de las obras. De algunas de las posteriores etapas, tras diversas modificaciones y restauraciones, ni siquiera quedan restos.

Santa Iglesia Catedral "Santa Maria"

Nada queda actualmente, del que fuera primitivo templo visigodo, perteneciente a la vetusta Diócesis Cauriense, sin duda, una de las más antiguas de España. Ni tampoco resta hoy, de lo que debió ser la mezquita árabe que sustituyera a la iglesia cristiana visigoda, erigida posiblemente en la ciudad durante los primeros años de ocupación musulmana en la península. No será hasta junio de 1142 cuando el rey Alfonso VII, “El Emperador” ( 1126-1157 ), reconquiste Coria y restaure definitivamente la sede Episcopal en la persona del obispo D. Iñigo Navarrón, concediendo además mediante real privilegio otorgado en Burgos, el 30 de agosto de ese mismo año, la fundación de una nueva catedral que recibiría el titulo de “Sta. Maria”. Privilegio que sería confirmado años más tarde, el 30 de abril de 1261, por el rey D. Alfonso X “El Sabio” ( 1252-1284), en Sevilla.

Se construyo entonces, en el siglo XIII, una primitiva Catedral de dimensiones reducidas, conocida vagamente a través de una breve descripción contenida en una carta del Cabildo, fechada en 1498, en la que se hace constar la necesidad de derribarla porque : “..... Es muy vieja y antigua y está para caer, y aún porque es baja y pequeña que no cabe en ella la mitad del pueblo......”: cuyas obras se prolongaron durante todo el siglo XIV hasta concluir definitivamente en el siglo XVIII.

Levantada majestuosamente en la parte sur de la ciudad, sobre lo que fue el lienzo meridional de la antigua muralla romana, junto al borde del barranco, a cuyos pies discurre  plácidamente el río Alagón, se alza hoy este grandioso templo gótico-renacentista, cuya gallardía y suntuosidad, realza la humildad de los edificios que la rodean.

La iglesia, arcón espiritual donde se conjuga la historia en el arte, con la Fe y la Cultura, presenta fabrica de cantería granítica, bajo cuyas bóvedas se eleva su más ferviente pasado. En planta, muestra una amplísima nave de tipo salón, rematada con una gran cabecera rectangular a la que se une un estrechísimo crucero; distribución que se complica en alzado, pues, la tendencia a la isotropía o identidad espacial entre la capilla mayor y el cuerpo de la nave incidió negativamente en el atrofiamiento de los brazos del crucero que se relegaron a la función de  simples pórticos.

El conjunto se completa al norte con: “la torre-campanario, la Capilla de los Maldonados, el Claustro, varias dependencias del Capítulo y la Capilla de las Reliquias-salas”, éstas últimas, en las que se localiza el Museo Catedralicio; mientras que al Mediodía se ubican las Sacristías de Canónigos y Beneficiados, entre los que se encuentran : “La Capilla de la Anunciación, la Capilla de San Pedro de Alcántara y la de la Dolorosa”, además de las salas del archivo, que rematan por este lado este espléndido conjunto catedralicio.

 Acercarse para conocer la rica y densa historia de esta solemne Catedral de Coria, es dar un paso más

para descubrir con detalle, las preciosidades y curiosidades que la misma atesora; desde el nombre de sus donantes, a los maestro que en ella trabajaron; desde ensimismarse con sus espléndidos y decorativos retablos, a apreciar la delicadeza del tallado de su fértil imaginería o de sus magníficos lienzos; hasta la veneración de sus Santas Reliquias.

Nota : En sus alrededores tiene una plaza muy amplia y bien cuidada, donde  durante las Ferias y Fiestas de San Juan es cobijo de los Corianos y del Toro, donde va y viene y se emplaza, dando como resultado que es la zona más concurrida para los aficionados que acceden al recinto amurallado. Es muy típico y normal que el toro se ampare en el Atrio o sea llevado por los Corianos a este lugar.

Fuentes : Webs, escritos y artículos sobre Coria y su Catedral.